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Desde 1955 el principal medio para determinar la edad de restos orgánicos como huesos, conchas y plantas ha sido la datación con carbono radiactivo, técnica descubierta por el físico estadounidense Willard F. Libby, a quien se le concedió el premio Nobel de Química en 1960 por dicho logro.
Se llama carbono radiactivo al isótopo radiactivo del elemento del mismo nombre, presente en todos los seres vivos. Un isótopo es una variedad de un elemento químico que se distingue de la forma más común del mismo por tener una masa atómica diferente (número de neutrones en el núcleo). El carbono por lo general tiene una masa atómica de 12, pero la de su isótopo radiactivo es de 14, por eso al método también se le llama del carbono 14 o C14.
El carbono 14, también conocido como radiocarbono, se forma en la atmósfera por la acción de los rayos cósmicos.
El nitrógeno ordinario N-14 es convertido en C-14.
Para conseguir la relación entre el carbono ordinario C-12 y el radiocarbono C-14, basta medir en una muestra de aire cuántos átomos de C-12 hay por cada átomo de C-14.
En los seres vivos, cuando el C-14 se encuentra bien mezclado, existe la misma proporción.
El radiocarbono C-14 se comporta como carbono ordinario C-12. Cuando el C-14 ha sido formado, comienza a decaer radiactivamente hacia el N-14. Este hecho no importa en los seres vivos, puesto que están intercambiando carbono constantemente con su alrededor.
Cuando un ser vivo deja de existir, los átomos de C-14 dejan de ser reemplazados y la cantidad de C-14 va disminuyendo. El proceso se utiliza como un 'reloj' para determinar el tiempo desde que el ser vivo murió.
Para contar los átomos se calienta en un horno una muestra de los restos orgánicos hasta convertirla en bióxido de carbono, gas que luego se hace pasar por un aparato llamado espectrómetro de masas en el que un haz de electrones convierte los átomos en iones (átomos cargados de electricidad). Los iones son atraídos por una serie de campos magnéticos y se separan según su carga eléctrica y su masa atómica; los isótopos de C14 chocan entonces en una placa detectora en donde se cuentan.
A medida que las sustancias radiactivas se desintegran liberan partículas, y el tiempo que tardan en perder la mitad de ellas se conoce como su vida media. El carbono 14 tiene una vida media de unos 5,700 años, así que al cabo de dos vidas medias (unos 11,400 años) sólo queda una cuarta parte de él, y después de tres vidas medias (unos 17,100 años) queda apenas la octava parte. Como hasta el presente resulta difícil detectar cantidades cada vez más pequeñas del elemento, este método de datación no puede usarse con restos de más de 35,000 años de antigüedad.
Un adelanto reciente es el espectrómetro de masas aceleradas, que separa y detecta partículas atómicas de masa diferente y puede establecer fechas con mayor precisión mediante una muestra mucho más pequeña que la empleada con el método del carbono 14. Dicho aparato se utilizó en 1988 para determinar la antigüedad del Sudario de Turín, reliquia considerada como el manto con que se envolvió el cuerpo de Jesús después de la Crucifixión.
Tres fragmentos del sudario se sometieron a prueba en laboratorios de Inglaterra, Estados Unidos y Suiza, y todos indicaron una antigüedad de entre 1260 y 1390 dC., lo que demostró que la tela es de origen medieval.
El reloj C-14 no es un principio irrefutable, existen pruebas fehacientes en donde la prueba del C-14 ha cometido grandes errores: 'conchas de caracol vivas habían muerto hacía 27.000 años '.
Para explicar estos errores, quizás sea conveniente analizar, entre otros, algunos factores:
(a) El C-14 está aumentando, no se encuentra en la tierra en un estado de equilibrio. A mayor cantidad de mayor proporción de C-14.
(b) En la antigüedad, debido a una mayor capa protectora de vapor de agua, quizás los niveles de C-14 fueran significativamente menores que en la edad presente.