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Domingo, 03 de abril de 2005


Karol Wojtyla - Mysterium Paschale

Archivado en: Poesia




1.
No detendrás las corrientes de lo fugaz. Son tantas,
todas dan vuelta en torno tuyo, forman un campo
en el que tú mismo eres fugaz,
pero reconciliado, pues alguna cosa surge en ellas,
el mundo se agranda en torno.

En mí mismo
queda algo del anuncio y de la herencia
la corriente de lo fugaz es también una crecida.
No soportarás esas corrientes hasta el fin
ellas avanzarán más lejos, tú, te vas a oscurecer,
lo sabes con certeza

retornarás al polvo,
lo sabes con certeza.
Al Existir solo de cara al porvenir,
vives en todo momento para la muerte,
que disminuye tu corriente sin cesar.

¿Te librará ella del campo de lo fugaz?
¿O arrebatará a tu existencia
tanto el pasado como el porvenir?

2.
Mysterium Paschale

Misterio del Pasaje
en el que el orden de lo que escapa se invierte
pues se transcurre de la vida a la muerte –
tal es la experiencia, tal es la evidencia.

El pasaje a través de la muerte hacia la vida
es un misterio.
Misterio – inscripción profunda
que no ha podido descifrarse por completo,
pero presentida, no contradictoria a la existencia
(mucho más contradictoria es la muerte).

Si alguno descubre esta inscripción
logra leerla, la verifica en Él,
y realiza el Pasaje,
entonces descubrimos sus huellas,
recibimos el sacramento donde habita
Aquel que ha partido…
y siempre deslizandose hacia la muerte,
permanecemos en el lugar del misterio.

3.
Tú no detendrás las corrientes de lo fugaz
¡Son tantas!
El mundo crece incesantemente,
su crecida aumenta con cada muerte humana,
gracia mas elevada con la entrada en el pensamiento
de cada reunión única de átomos
(cuando, por el ritmo del corazón, ligado fuertemente
a las corrientes de la creación que pasa, el hombre muere
– más fuertemente de lo que el mundo ha creído-
cae por debajo de todo lo que llevaba en él y
en torno suyo, como fardo, como “mundo”;
es disminuido por su partida, y en la trama de la creación,
lo recubre el polvo de su reunión única de átomos;
a través de los cuales continua fluyendo –
ya no él
sino el mundo
que crece sobre las ruinas del hombre).

4.
UNO SOLO de entre nosotros
ha pasado a través de todas las corrientes de lo fugaz,
ha cambiado la carga del campo al que fluímos todos,
grandeza solitaria en la trama de todo lo creado,
y único.

Ese pasaje se llama PASCUA –
misterio: primero han ido hacia la cueva
en donde se guardaba el ganado como en un establo
han corrido – han seguido, venidos desde lejos,
la estrella,
después hacia la tumba que se mostró vacía,
llena de luz,
subieron la colina río arriba del torrente Cedrón
que se desliza en ese valle bajo los muros de la ciudad
en donde le dieron muerte.
Y Él, todos esos círculos encadenados de su muerte
(el pequeño valle, el torrente, la colina,
los muros, en fin, la ciudad),
los separó –
levantando no solo la piedra de la tumba
sino la tierra entera,
cambiando así los campos de lo fugaz,
aunque fluyan siempre las aguas del Cedrón
y que siempre la sangre en el cuerpo del hombre
navegue hacia la muerte.
Él fijó ahí un nuevo sitio de nacimiento,
descubrió en todo hombre un lugar de vida
que sobrevive a la corriente de lo fugaz,
que sobrevive a la muerte.

Este sitio cercado por el mundo en crecimiento,
resiste a la muerte: acepta la resurrección
como un no saber puro y simple, como plenitud de fe,
como fermento que desmiente el crecimiento del mundo.

Extracto de su libro “Poemas”


Escrito por Eduardo Jimenez El 04/03 a las 18:09
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