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Vas a tener un hijo,
Un hijo tuyo, milagro del amor.
Un hijo que tendrá tus mismos ojos,
tu mismo corazón,
Tu misma risa elemental y buena
Como una bendición.
Un hijo que vendrá sobre los tiempos
Sin saber qué es dolor,
Sin sospechar que esperan cien espinas
El nacimiento de una nueva flor.
Un hijo como tú:
Dulce y moreno,
Mezcla de indio
Y mezcla de español
Un anhelo ascendiendo en tus entrañas
Para saltar sobre la luz del sol.
Durante nueve meses le esperaste
Al borde de la angustia y la oración.
Le presentiste en la mortal fatiga
De tu cuerpo en sazón,
En el claro recato de tu sonrisa,
En tus labios ayunos de color
Y en el ritmo que daba a tus arterias
Cada palpitación;
En el hueco ilusorio de la almohada,
En el tic-tac pausado del reloj
Y en la pequeña alcoba donde el aire
Tenía olores de germinación.
Vas a tener un hijo, Un hijo tuyo,
¡Milagro del amor!
Florecerá en tu ser sencillamente
Para que empiece tu resignación.
Y al besar en sus ojos tu esperanza,
Y al besar en sus labios tu dolor,
Te sentirás tan cerca de los cielos
Que casi puedes contemplar a Dios.
Nada le faltará:
Sobre su cuna
Reventará en arrullos la canción,
El sueño enredará de sus pestañas
Silencioso descanso de algodón;
Cien sonajeros rozarán sus manos,
Sobrarán los muñecos de cartón,
Tendrá al amanecer mimos y besos,
Besos y mimos al morir el sol.
Tus trenzas le harán sombra en el verano
Y al templar el invierno su rigor,
Tendrá cerca a tu seno de alabastro
Su fuente de calor.
Pero lo irremediable:
Irá creciendo
En proporción inversa a su candor,
Y al obtener la plenitud de vida
Tendrá la plenitud de su dolor.
En cualquier banco de cualquiera escuela
Escuchará de un viejo profesor
Toda la ciencia que precisa el hombre
Para ir de ilusión en ilusión.
Aprenderá el secreto de las cosas:
La causa que sonroja al arrebol.
El por qué es el torrente de la savia
Blanco en el lirio y rojo en la pasión.
Sabrá que este planeta gira ciego
Esclavo de una fuerza superior.
Comprobará con números y fórmulas
La ley de la atracción.
Le dirán que el sonido es una onda,
Que la luz una etérea vibración,
Que entre la espina y el rosal .
No existe
Más que una diferencia de electrón.
Tendrá a la cabecera de la cama
No ya los sonajeros de color,
Sino el insomnio, en páginas que firman
Einstein, Pascal, Spencer, Flarnmarión.
Y ¿Y qué será mañana...?
Un misionero
¿Loco de caridad y de perdón... ?
Un Francisco de Asís
Dándole al lobo
¿La mismas leyes que le dio a la flor... ?
O, tal vez, un tirano
Ebrio de gloria,
¿Hundido en la ambición... ?
¿Un Maquiavelo...?
Un Mercader de vidas
¿De llanto y de dolor... ?
-O, quizás, un científico famoso,
Sumum de ilustración...?
-¿ Un cerebro que absuelva el signo ávido
De la interrogación... ?
O, tal vez un poeta,
Un idealista,
Un loco,
Un soñador?
Un Quijote trotando sobre el lomo
De una constelación...?
Un iluso arquitecto de Quimeras,
Bohemio,
Trashumante,
Un pescador
Que echa la red para atrapar luceros
Sobre el rocío que durmió en la flor... ?
Nadie podrá decirlo,
Es del mañana
Vivo retrato la interrogación.
Ese pequeño que vendrá a la vida
Por sagrado milagro del amor,
Tendrá para el futuro mil caminos
Lacrados en mitad del corazón.
y a pesar de tener tus mismos ojos,
Tu misma risa
Y tu creencia en Dios
Al obtener la plenitud de vida
Tendrá la plenitud de su dolor.