Archivado en: Poesia

Tú sabes - y bien sabes –
que algunos labios
saben a fracaso,
otros son navajas de odio…
Que uno tiene que levantarse
aunque no se tengan muchas ganas,
uno tiene que morirse
aunque no se tengan muchas ganas,
uno tiene que enamorarse,
aunque no se tengan muchas ganas,
Porque las calles son
bocas de tumbas abiertas
porque con cada paso morimos
y nos perdemos, nos entregamos.
Y sabes que cuesta trabajo no temblar
cuando algo cobra sentido,
cuando el café toma el sabor de una piel,
cuando la melancolía
adopta el nombre de una mujer,
y los recuerdos son
notas de colores pegadas en el pecho,
en el corazón
en el vientre
en los muslos.
Sabes que el hombre detrás del espejo
sigue siendo el mismo,
que has perdido una llave
y las sábanas no huelen sólo a tu cuerpo.
Sabes que la poesía puede ser mejor
que un hombre o una mujer
que a veces nos besamos
de días y de noches los cuerpos,
y las lenguas nos producen estalactitas,
la saliva purifica la soledad
contamina el sentimiento.
Que cuando decía X,Y o Z
podía referirme a ti.
Que la cerradura del cuarto
hace varias noches me pertenece.
Camino en tu espacio
y declaro todo lo que creo desconocido.
Bien sabes
que no es necesario mirar para sentir
que tienes que aprender a ver sin tocar
y las palabras son millones de flores pereciendo.
Que cargamos en la espalda
un bulto pesado con nombres
y la suma de esos nombres
es el resultado de nuestras lágrimas.
Que trato de mirarte
el tiempo suficiente
para ponerme triste
y temblar
de días y de noches.